Memory and repetition
Memoria y repeticion
©Por Abdel Hernandez San Juan
La memoria por sí misma, como una aptitud, capacidad y recurso no es tanto lo que centra mi atención aquí, si bien en el pasado he dedicado esfuerzos al análisis sobre esta en la relacion entre escritura y oralidad, a su relacion al recuerdo y a la evocación, los ámbitos que quiero esta vez discutir se mueven hacia fenómenos los cuales carecen de una literatura dedicada a atenderlos.
A través de estos ámbitos la memoria se presenta no como un fenómeno interno a la conciencia y al discurrir subjetivo, sino como algo objetivo remitido a las formas por medio de las cuales la experiencia, las vivencias, el mundo y las obras, son repetidos, sobreordinados, sobreañadidos, simultaneados, contados, rememorados, preservados, retenidos, acumulados, colectados, inscritos, transportados, vehiculizados, mediados e intermediados.
La atención a estos fenómenos reviste significación para el análisis de la memoria en los mundos del discurrir mundano, el mundo de vida, formas en las que estos ámbitos participan en la dimensión cotidiana, en la escritura, en la producción de cultura espiritual y material, en los medias, en los inventarios, las colecciones, los museos y los archivos.
En su conjunto global dentro de las dinámicas de la vida cotidiana, sociales y de la cultura, este ámbito de memoria y repetición remite desde su dimensión miniaturizada, a una relacion que a otra escala es aquella dada entre vanguardia, innovación, por un lado, y conservadores o conservación, por el otro. La experiencia, el acervo y la tipificación recurren continuamente a procesos de acumulación y repetición que son formas de memorización por medio de las cuales el conocimiento, los valores y las tradiciones a la vez que se reproducen también se conservan.
La experiencia es ella una acumulación que conforma una continua relacion entre memoria y repetición, el acervo es un tipo de memoria que requiere repetición y otro tanto la tipificación, en tanto paradójicamente Pertinencia y Significatividad, sobre todo esta última, la requieren menos.
Distinguiremos entonces primero, que experiencia, acerbo y tipificación son formas objetivas de memoria y repetición, segundo, que las actividades sobreordinadas y sobreañadidas al mundano transcurrir suponen una segunda y más compleja relacion entre memoria y repetición.
Cuando pasamos del simple contar las experiencias vividas en persona, por teléfono o por email, o en las fotografías y los films de la vida cotidiana, como en las mnemotecnias más antiguas como las transcripciones, los diarios y las cartas fechadas, tenemos memoria, repetición e inscripcion.
Me he preguntado si alguna modalidad de lo que se repite, incluido el moderno flash memory que perse a todo lo nuevo que supone para las velocidades y las capacidades de archivo y transportación, podría estar exento de memoria y he concluido que todo lo que se repite supone memoria.
A pesar de ello, no todas las formas de repetición que adquieren forma en los procesos de la memoria son exactamente repeticiones en el sentido de lo idéntico, aunque siempre tenemos repetición en la memoria, algunas de las formas de esta repetición no son idénticas. Que la memoria es como actividad cognitiva, un procedimiento que requiere repetir en imágenes o sistemas de codificación como la palabra, el verbo y la escritura, algo previo a ser recordado para ser memorizado no cabe dudas, pero cuando nos alejamos del procesamiento cognitivo interior a la subjetividad, y observamos las formas de memorización objetivas que ocurren a través de dispositivos tecnológicos y de medias, el fenómeno se modifica bastante, en el fotografía y el film, la memorización no requiere recuerdo, sino inscripcion en lo que ha esta remiten la grabación y la reproducción.
En ellas, sin embargo, por un lado, la ontología o el ser en si de lo que se repite en la dimensión inscrita, grabada o reproducida, es distinta a la ontología de aquello que su repetición retiene y reitera. La realidad de las imágenes de una experiencia grabada y reproducida, es distinta en su ser en si tanto como en su consistencia a aquello que remite.
En realidad, por cierto, deja de ser, como lo remitido un ser en si o una existencia, para en su dimensión envolver un fenómeno de reproducción objetiva de la sociedad y la cultura del conocimiento, los valores, las imágenes, las costumbres y las tradiciones en ellas, lo que se repite de este modo también se preserva y se reproduce tanto o más que en las actividades escritas y orales del simple narrar o contar de modo que habría aquí una buena razón a favor del hecho de que toda forma de repetición requiere y supone diferencia pues perse al hecho de que a primera vista, lo que se repite en la reproducción tecnológica, como las copias de los files que van al flash memory, o la fotografía impresa la misma infinidad de veces, parece idéntico, lo es solo como una impresión, una apariencia, si se repite se memoriza y desde ese momento se sobreañade a una repetición física otra social y cultural y ya en este nivel sobreordinado no es idéntico, genera algo nuevo.
Hay reproducción ciertamente en la relacion de continuidad entre el dispositivo tecnológico y la cultura por cuanto justo lo que relaciona memoria y cultura en el nivel objetivo es la reproducción, la reproducción social y cultural de las estructuras objetivas de una sociedad y una cultura requieren de la memoria y a pesar de lo dicho, que algunos dispositivos tecnológicos como la actual memoria flash o los discos externos, cual otrora la serigrafía y otros formas de reproducción, guardan una cierta identidad entre el motivo repetido y el resultado objetivo que lo remite, muchas otras formas de memoria que habitan las dimensiones más diminutas de la fractalidad, trabajan sobre principios de nuevo no idénticos. Cuando es y cuando no es idéntica la memoria en la repetición es una pregunta que remite a las relaciones entre tecnología y nemotecnia, entre reproducción seriada tecnológica y reproducción cultural y social.
La cuestión de lo idéntico versus lo no idéntico aparece aquí, un por ciento significativo de lo que se repite en los procesos de la memoria, no lo hace de acuerdo a un principio de identidad, muchas de las repeticiones de la memoria suponen que lo que se repite no es idéntico a lo repetido, al ser memorizado la ontológica o el ser en sí de aquello que en la memoria retenemos como repetido, no lo es ya en los términos de la primera identidad, la forma, el ser en sí, la consistencia y la objetividad inicial de aquello que es memorizado.
Lo antes dicho, no se refiere al hecho de que la memoria no lo retenga o no lo recuerde bien, sino al hecho de que la repetición que hace la memoria ocupa otro espacio, otra consistencia y otra ontología respecto al referente o el motivo que en su conformación memorizada codificamos como reiterado.
Esta no identidad de lo que se repite, que se repite pero no se repite, o que se repite pero en la memoria, adquiere relevancia no solo y menos en lo respectivo a la memoria como forma de recuerdo, sino que pasa a ser decisivo en formas objetivas de la memoria que no se refieren al recuerdo como una actividad refleja de las imágenes, un concepto de memoria que se aleja de nuestras usuales acepciones de memoria como un recuerdo conformado por asociaciones de imágenes.
A pesar de ello, algunos fenómenos que también son externos al discurrir subjetivo de la memoria entendida como una actividad relacionada al recuerdo, si requieren conocimientos teóricos sobre algunos aspectos de aquella memoria, por ejemplo para analizar formas de esta otra memoria que centra mi atención como son las formas reconstructivas desarrolladas por medio de films y fotografías desde el performance en el arte cuando debe dar cuentas por medio de fotografías o secuencias fílmicas o cinemáticas de aquello en lo que ese performance ha consistido, también para analizar las formas de documentación pues cuando el objetivo de lo que se repite no busca solo preservarlo sino también reconstruirlo, la forma que adquiere lo documentado queda sujeta a lo vivido y a su recuerdo en la memoria vivencial y del cuerpo.
Hay sin embargo formas de la memoria en cuya repetición el texto memorizante o que memoriza si llega a transformarse el mismo en la identidad del acontecimiento como ocurre específicamente en ciertas formas del arte cuando una obra se conforma ella misma como resultado o producto del trabajo con el cinema de una documentación que a la vez que trabajo bajo el principio de remitir o reconstruir un proceso previo dado que aquel es de por si irreproducible, el cinema que forma el documento pasa a convertirse el mismo en conformador de lo que se afirmara en la obra como el conformar de la propia naturaleza del acontensimiento
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